No necesitamos nada de afuera
¡Halloween a lo tico! Por Gustavo Sánchez Aguero.
Alrededor del mundo el 31 de octubre no es un día cualquiera, es un día de celebración y fiesta.
Dependiendo del país donde uno se encuentra estas celebraciones tienen nombre y tradiciones diferentes, pero todas comparten disfraces, mucho color y cultura.
Por ejemplo en México encontramos el día de los muertos, en Filipinas el día de todos los santos, en Camboya el día de los ancestros, en Irlanda el Samhain, este da origen a Halloween en Estados Unidos.
¿Pero qué tenemos en Costa Rica?
En este pequeño pulmón del planeta, nuestro verde país la tradición es otra, el 31 de octubre celebramos el ¡Día Nacional de las Mascaradas!
¿Qué es este día, de donde nace esta celebración y como se convirtió en un día nacional?
El Día Nacional de las Mascaradas es una fiesta llena de alegría, magia y color que se vive en Costa Rica desde hace muchos años, en donde estos personajes, fabricados por artesanos salen a las calles para animar las fiestas, alegrando a unos y aterrorizando a otros, algunos personajes llamados por muchos “payasos” como El Diablillo, corretean a los participantes con un “chilillo” que al día siguiente deja algunos recuerdos en la piel de lo vivido en esa fiesta. Con la cimarrona aportando el son para complementar los desfiles.
Encontramos personajes tradicionales como El Diablo, La Muerte, La Giganta, La Llorona, La Calavera, La Segua, El Padre sin Cabeza y El Cadejos por nombrar algunos, así como personajes de la actualidad, como figuras públicas de la farándula nacional e internacional, política, o jugadores de futbol.
Las mascaradas tradicionales nacen desde dos mundos.
Por una parte en el uso de las máscaras en comunidades nativas en ritos y ceremonias. A partir de arcilla, madera, ramas y hojas los pueblos indígenas daban vida a felinos, venados, muerciélagos, y monos, entre otros animales que representaban su entorno, tradiciones y creencias. Prueba de esto es el conocido "Juego de los Diablitos" de la comunidad Boruca, una tradición que permite a las personas recordar y conmemorar la lucha entre los invasores españoles y los astutos indígenas. Y por otra parte nos remite también a la lucha de los moros y cristianos, representada en una actividad tradicional traída por los españoles y simbolizada en actos públicos desde la Colonia.
Se puede decir entonces, que es una práctica festiva introducida en Costa Rica por los españoles en la época colonial, fusionada con las prácticas rituales de origen ancestral de nuestros pueblos indígenas, que poco a poco fue modificándose y tomando una nueva forma, hasta llegar a ser el principal espectáculo de las fiestas patronales en muchos pueblos de Costa Rica, convirtiéndose en un aporte a la identidad costarricense y por esto se le reconoce como la principal manifestación popular tradicional de carácter festivo del Valle Central donde tuvo origen, y ahora es una de las manifestaciones culturales más extendida por todo el país y una de las tradiciones de origen hispánico más arraigada en Costa Rica.
Día Nacional de la Mascarada Costarricense
El 31 de octubre de 1996, por iniciativa del Comité Cultural Aqueserrí, del cantón de Aserrí y de artesanos locales, se organizó un pasacalle de mascaradas tradicionales por las principales vías del cantón josefino.
El objetivo del pasacalles era contrarrestar festejos ajenos a la cultura costarricense. Además reforzar el sentido de identidad del pueblo con nuestras tradiciones.
Gracias a esta iniciativa se logra la firma en casa presidencial del decreto ejecutivo N° 25724 que declara el día 31 de octubre de cada año, como el "Día de la Mascarada Tradicional Costarricense". Dado a los nueve días del mes de diciembre del mismo año publicado y entrado en vigencia el 23 de enero de 1997. El propósito fundamental de este decreto es “promover el conocimiento de las diferentes manifestaciones culturales existentes en nuestra sociedad, como un aporte dirigido a recuperar y consolidar la identidad cultural del ser costarricense”.
Además desde este 2022 las Mascaradas son el nuevo símbolo nacional de Costa Rica, luego de que se publicara en el Diario Oficial La Gaceta la Ley que firmó el Presidente, Rodrigo Chaves, en Liberia.
La nueva Ley establece que el Ministerio de Educación Pública (MEP) debe incluir en sus programas educativos la sensibilización y divulgación de las mascaradas. Y el Instituto Costarricense de Turismo (ICT) la promoverá como un elemento que incentive el turismo y el comercio.
Así que este 31 de octubre los invito a que seamos parte de esta celebración, y en lugar de asistir a una fiesta o un bar disfrazado de calavera o disfrazada de catrina, asistir a las actividades que se celebran en pueblos como Barva en Heredía, Escazú, Aserrí y San Antonio en Desamparados, Tres Ríos en Cartago por hacer mención de algunos. En estos pueblos encontraremos desfiles, comidas típicas costarricenses, juegos de pólvora, música en vivo con las cimarronas, actividades de la iglesia local y muchos juegos para grandes y chicos. Si vamos a uno de estos desfiles notaremos que las mascaradas son todo un arte producto del trabajo de artesanos muy hábiles y creativos. Los talleres artesanales donde se elaboran, los podemos encontrar en las localidades mencionadas, y aún se siguen fabricando con el método tradicional, modelando primero en barro, y luego recubriendo con varias capas de papel periódico y pegamento. Para después pintarla y decorarla. También los artesanos hacen trajes que vayan acorde con la máscara; y muy importante, un armazón de metal o madera, para darle más altura y presencia al personaje. Actividades como estas nos acercan a las más puras tradiciones ticas, la cultura, la labor artesanal y la personalidad alegre que nos caracteriza.
Seamos parte de la esencia y cultura costarricense, celebremos nuestra propia fiesta, a nuestra forma con nuestras tradiciones, vivamos un Halloween a lo “Tico”.




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